Edición 620, Domingo 14 de Febrero de 2010
Arquidiócesis de Puebla
               
 

Interpersonal

Ya cásate chulis

Por Pbro. Alejandro Cortés González

 

 

...este curioso fenómeno de los insoportables a veces lo encontramos en quienes objetivamente son, a rasgos generales, “buenas personas”. Sí, muchos de ellos trabajadores, fieles a sus esposas, preocupados por sus hijos, cumplidores, pero... con un caracter de los mil demonios...

No cabe duda que vivir con “algunas personas” resulta un auténtico martirio. Me refiero a quienes se les podría apodar “los electrones”, o sea, las partículas del átomo de carga negativa. Con frecuencia son individuos frustrados que vierten sus penas en los demás culpándolos de todo lo malo que sucede en el mundo y sus alrededores. Convivir con ellos produce la sensación parecida a la de caminar por un campo minado en continua angustia.

Sujetos a los que para pedirles un favor habría que preguntarles: ¿Consideras que estás psicológicamente preparado, y me consideras digno, como para conseguirme una Coca-Cola?

Dichas personas son incapaces de reconocer sus errores. Los demás están equivocados y todo el mundo está en su contra en un bien armado complot judeo-masónico-comunista-conyugal. Y lo peor de todo es que viven sintiendo una permanente lástima de sí mismos. Son las víctimas del olvido y la mala voluntad de quienes los rodean. “Nada te gusta, todo te molesta… Ya cásate chulis”.

Se sienten rechazados, incomprendidos, no valorados... Ellos, que podrían cambiar al mundo con sus grandiosas ideas..., pero nadie les hace caso.

Sin embargo, este curioso fenómeno de los insoportables a veces lo encontramos en quienes objetivamente son, a rasgos generales, “buenas personas”. Sí, muchos de ellos son trabajadores, fieles a sus esposas, preocupados por sus hijos, cumplidores, pero... con un carácter de los mil demonios. Esto no significa que se les tenga que soportar todos sus desplantes y exigencias, simplemente nos ha de llevar a no estigmatizarlos catalogándolos en el grupo de los canallas. Son personas que practican el amor “full-contact” como consecuencia de sus tensiones internas y, por lo mismo, esclavos de sus emociones.

¿Qué hacer ante estos casos? Yo no lo sé. ¿Para qué voy a presumir de Genio de la Lámpara de Aladino? Si alguien lo sabe, por favor escríbame y les prometo que lo publicaré en todos los medios que me sea posible, y quizás hasta me haga millonario con la receta.

Aunque, por otra parte, el sentido común me dicta que con un trastocado en la casa basta y sobra. Es decir, es mejor tener un solo desequilibrado, que dos o más. Por ello a veces lo conveniente será mantener una sana distancia para no empeorar las cosas, y aprovechar todas las oportunidades que se presenten para tener detalles de atención y cariño con ellos.

En algunos casos se necesitará, incluso, la ayuda de algún psicólogo o psiquiatra, pero esto no es fácil, pues es casi imposible que estas personas acepten ayuda de este tipo. Ahora bien, rezar siempre es bueno, pues lo que los hombres no podemos, Dios sí lo puede.

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Acerca del autor

Alejandro Cortés González-Báez


Alejandro Cortés González-Báez es sacerdote del Opus Dei y ejerce su ministerio en la Arquidiócesis de Monterrey. Escribe en diversos foros católicos (Almas, Yo Influyo, catholic.net, Mariología, AVM Radio, Autores Católicos y en Milenio edición Monterrey)

 
   
               
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