Hace siglo y medio, el presidente norteamericano James Buchanan escribió lo que sigue en su cuarto informe presidencial (3 de diciembre de 1860):
“Nuestras relaciones con México siguen siendo insatisfactorias (?). En mis dos informes anuales anteriores describí extensamente el estado de dichas relaciones, y no pretendo repetir ahora los hechos y argumentos presentados entonces. Estos probaban concluyentemente que nuestros ciudadanos residentes en México y nuestros comerciantes que venden allá han sufrido una serie de daños y perjuicios que no han sido pacientemente tolerados en otras naciones. Invocando su confianza en los tratados, nuestros representantes han persistido en exigir la reparación de los daños y una indemnización por los mismos, pero no han conseguido nada (¿Cómo ahora los damnificados del Valle de Chalco y del Estado de Michoacán?)... Por eso, en 1856 nuestro representante expresó por escrito su opinión de que ‘sólo serviría una manifestación del poderío del gobierno y su decisión de castigar esas injurias´.
“Posteriormente, en 1857, en México se adoptó una nueva Constitución; de acuerdo con ésta se eligió un presidente y se estableció un Congreso que se encargó de investir al presidente. No obstante, apenas un mes después, este presidente fue expulsado de la capital por una rebelión en el ejército, y el poder supremo de la república fue asignado al general Zuloaga. Muy pronto, el usurpador fue obligado a retirarse y dejar el puesto al general Miramón…En ocasiones anteriores, una revolución militar que tuviera éxito en la capital era signo casi inconfundible de sumisión en toda la república, pero no en esta ocasión (de la Guerra de Reforma, que duró tres años, de 1857 a 1860)... Cuando éste (el gobierno juarista) fue reconocido por el gobierno de los Estados Unidos (y el otro, el de Miramón por Europa), en abril de 1859, su autoridad se extendía... (a) Veracruz y los demás puertos ( del Golfo de México). A partir de ese momento revivió nuestro comercio con México y el gobierno constitucional (liberal y juarista) le ha concedido toda la protección que está a su alcance.”
Por otra parte, el lunes pasado, en Playa del Carmen, de la Riviera Maya, en el contexto de la Cumbre de la Unidad y ante 32 mandatarios, nuestro presidente mexicano Felipe Calderón exhortó a “la participación efectiva de la región en la economía y en las decisiones mundiales”, en defensa de la democracia y “para concretar la unidad de Latinoamérica y el Caribe”, sin el influjo o la presencia de Canadá y Estados Unidos... Lo que concluyó el martes pasado, día 23 de febrero, ¿se podrá celebrar al día siguiente, Día de la Bandera?... Todo esto que por ahora parece utópico en la geopolítica bilateral con ellos ¿será posible en el futuro? ¿Podrá existir actualmente otro “general Miramón” opuesto a la proclividad liberal y juarista tan compatible al gobierno yanqui?
¡Alabado sea Jesucristo, quien a pesar de 150 años de historia permanece igual en su Evangelio de amor y de servicio al prójimo, más allá de las operaciones comerciales de los poderosos que firman siempre tratados desiguales!
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