La Epifanía del Señor - Koinonia

Revista Koinonía
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La Epifanía del Señor

Ciclo B
Meditación con motivo de la solemnidad de la Epifanía del Señor
Pbro. Lic. Esteban Miranda

El hombre tiene dos caminos en la vida, dos caminos que le van señalando su propia historia y el tipo de vida que quiere tener. Son dos caminos o bien lo lleva a su propia realización como persona, o bien lo conduce hacia su propia destrucción. Esta es una realidad que ya se tiene dentro de la espiritualidad, tanto bíblica, parte de la espiritualidad cristiana. Veamos un par de ejemplos.

Ya desde el antiguo testamento, en el libro del Deuteronomio nos presenta esta realidad cuando dice: «pongo hoy delante de ustedes una bendición y una maldición. Bendición, si obedecen los mandamientos del Señor, su Dios, que hoy les impongo. Maldición, si desobedecen esos mandamientos y se apartan del camino que yo les señalo» (Dt 11,26-28). Vemos como en este texto ya se nos anuncia las dos realidades que el hombre está llamado a vivir. Estos los dos caminos están presentes dentro de la espiritualidad del creyente, que en el fondo es una invitación para que alcance su realización.

Justo esta idea se desarrolla de un modo peculiar en el evangelio del día de hoy, se nos presenta este relato de los magos de oriente, y por el otro lado aparece el rey Herodes. Ambos buscan Jesús, pero por dos vías distintas. Mientras los magos buscan a Jesús para adorarlo, Herodes busca a Jesús para matarlo. Por tanto, vemos dos caminos distintos, uno va hacia la muerte y el otro hacia la vida.

El camino de Herodes es un camino destructivo, porque sus intereses están centrados en sí mismo, su propia realización está sólo en conseguir su propio beneficio y auto complacerse a sí mismo. Y cuando el hombre hace todo sólo para mantener su poder y, por consiguiente, satisfacerse a sí mismo entonces cae en una senda de muerte, pues buscará eliminar a todo aquello que se oponga en su camino de felicidad. De esta manera lo le importará lo que el otro sienta, lo que el otro piense, sino que sólo buscará tener la razón y alcanzar su objetivo sin importar a quien deba quitar de en medio, y eliminar a aquellas cosas o pensamientos que no sea favorables a él. Es la vía del egoísmo, que desencadena la muerte.

A veces nosotros buscamos tener la razón en todo, y entonces optamos por la muerte, pues ignoramos al otro, lo contradecimos o lo hacemos quedar mal, para demostrar que la razón sólo la tengo yo. En el fondo es un camino de muerte, pues quito su opinión de en medio, y hasta le ignoro, le hago sentir mal o hacerle quedar en ridículo para alcanzar mi objetivo. O también cuando queremos alcanzar un puesto, y muchas veces no lo ganamos con nuestro esfuerzo, sino que buscamos como hacer tropezar a los demás y así quedar nosotros delante, o le inventamos algún chisme para poder salir victoriosos.

El camino de Herodes es el camino de el poder, del querer alcanzar todo y por ello esto lo llevará a entrar en el camino de la muerte. Una muerte que se verá incluso versículos más adelante cuando mande asesinar a los niños inocentes. Mostrando que esa sangre es la de la injusticia, la de la opresión, la del sistema de poder dominante, que sólo busca asirse del poder, y que refleja su ambición y su egoísmo.

En cambio, los Magos, buscan a Jesús para adorarle, ellos han visto algo nuevo, algo que no conocían. Y saben que es algo importante, algo que dará un nuevo rumbo a su vida, por esa razón salen a buscarlo, no se detienen, al contrario, salen en su búsqueda. Esa estrella que ha aparecido es sumamente especial, y saben que después de eso su vida tomara un rumbo distinto, y no pueden quedarse así, deben salir a buscarlo.

Se puede ver en la figura de estos magos de oriente aquellos que buscan la vida, que buscan no sólo su propio poder, sino darle un giro a su historia, no el acomodarse en donde están como Herodes, sino salir y buscar algo que los renovará. Se dan la oportunidad de ir más allá de sus límites, y buscar lo que es la vida. Esa vida la encontrarán con Jesús y efectivamente los renovará pues al final del texto nos dice el evangelista: «Recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.» Ellos regresan por otro camino. Por un lado, porque no es posible regresar hacia la muerte –representada por Herodes– si ellos han encontrado la vida. Pero también regresan por otro camino, porque su vida es distinta, ya no es la misma, encontrase con Jesús, efectivamente los renueva y ahora su vida es distinta deben tomar potro camino, deben tener otra manera de vivir y de ver la historia.

Los magos son aquellos que se dan la oportunidad de cambiar para obtener vida. Son aquellos que son capaces de perdonar porque saben que así se le da una oportunidad a la otra persona, se le da la oportunidad de vivir, de ser mejor. Saben que es difícil, saben que implica un riesgo, pero optan por la vida.

Así el camino de los magos representa a aquellos que optan por ser justos con los demás, aún cuando el mundo busca acaparar, busca tener más. Ellos son capaces de darse y de entregarse generosamente hacia los demás. De darle aquellos que se merecen, buscando el bien de las personas, buscando dar vida.

Los magos son los que son capaces de escuchar otras ideas, y lejos de oprimir, de callar a los demás, saben discernir, dejando de lado el insulto, la prepotencia o el chantaje y buscan escuchar, razonar, dialogar e incluso adaptarse a las cosas nuevas.

Por lo tanto, los magos son aquellos que buscan la vida, buscan encontrarle sentido a su vida saliendo de sí mismos y encontrarse con el otro, pues cuando uno es capaz de encontrase con los demás, se encuentra con Jesús y así se es capaz de dar vida. Y justo esto es lo que la Iglesia celebra hoy: celebra el encuentro con aquel que es la vida en plenitud, aquel que da sentido a la historia y que se abre a toda la humanidad esta oferta.

Que este Domingo donde contemplamos la Epifanía del Señor tomemos como los Magos el camino que conduce a Cristo y a la Salvación.

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