La familia, promotora en los valores

Ficha 22
La Templanza


Por Pbro. Sergio Román del Real

 

 


Un hogar sin televisión

−En casa no vemos televisión.
Me dijo orgulloso un buen amigo el día que  me lo encontré con su esposa y sus dos niños jugando pelota en un parque.

−Un día se nos descompuso la tele y yo no tenía dinero para llevarla a reparar; comenzó entonces para nosotros una nueva vida. Nos dimos cuenta de cuánto dependíamos de la televisión y, al principio, hasta nos pusimos neuróticos porque no sabíamos qué hacer con nuestro tiempo libre. Es lo que se llama síndrome de abstinencia para los que dejan una droga. Hicimos una reunión para hablar del problema y decidimos planear mejor nuestro tiempo. Ahora pasamos más tiempo juntos, mis hijos estudian mejor, nos sentamos a la mesa y comemos de a deveras, no sólo bocadillos frente a la pantalla, nos acostamos más temprano, salimos con frecuencia y mi esposa y yo nos llevamos mejor.
−¿Y los niños están de acuerdo?
−A ver, niños, ¿quieren que reparemos la televisión?
−¡No!

Los niños estaban encantados con el experimento.

¿Qué son las adicciones?

La naturaleza es muy sabia y rodeó de placer los actos necesarios para la sobrevivencia del hombre. Nos causan placer, entre otras cosas,  la comida, la bebida, el sueño, la fantasía, la contemplación de la belleza, los olores agradables, los sonidos armónicos, la frescura en el calor y el calor en el frío, las buenas compañías, las caricias, el conocimiento de lo que nos interesa, la sexualidad y tantas y tantas experiencias con las que se enriquece nuestra vida. La vida toda habla a nuestros sentidos y eso contribuye a nuestra plenitud.
El problema comienza cuando abusamos de ese placer e introducimos un desorden en nuestra forma de vivir. Cuando convertimos en fin lo que la naturaleza nos dio como un medio.

El abuso

Comedores Compulsivos, Alcoholicos Anónimos, Drogadictos, Neuróticos, Violentos, Fumadores y demás a los que añaden la palabra Anónimos, son un testimonio del esfuerzo por dejar de abusar de los legítimos placeres de neustra vida.

No es malo tomar bebidas embriagantes, pero es malo embriagarse y echar a perder la propia vida y la de los demás.
Cuando se abusa de un placer constantemente, se convierte en una obsesión enfermiza que nubla la razón y la capacidad de decidir. El abuso esclaviza y enferma.

Causas

¿Por qué nos volvemos adictos?  ¡Por la falta de valores!; cuando no tenemos por qué vivir ni ideales superiores nuestra vida se vuelve obsesivamente egocéntrica y ya nada más vivimos para proporcionarnos placer: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”, como decían los Hedonistas, que pensaban que todo terminaba con la muerte.

San Pablo decía de los buscadores de placeres que su dios era el vientre. Los modernos hedonistas han acuñado también su frase: “¿Qué tiene de  malo, si me gusta?” y han hecho del plaser sensible la regla de la moralidad.

Aquí entra la templanza

La templanza es el equilibrio en el uso de los placeres sensibles. Nos ayuda a no dejarnos llevar por la fatal atracción del abuso.

¿Qué hace que tengamos templanza? En primer lugar el aprecio de nuestra propia dignidad. El amor a los nuestros es, también una fuerte motivación para liberarse de una obsesión. El amor a Dios y el querer vivir haciendo su voluntad es, para los creyentes, una fuerza poderosa que que ayuda a salir de ese infierno que son todas las adicciones.

El ayuno y la abstinencia que se nos piden a los católicos en la Cuaresma, son un medio de practicar la templanza y de demostrar que para nosotros el comer y el beber no es lo más importante.
Un hogar en el que hay sobriedad es la mejor forma de evitar que los hijos caigan en el alcoholismo o la drogadicción.

Abusos que dañan a la familia:

• Amor desordenado al dinero. Avaricia.

• Exceso de trabajo en los papás que hace que descuiden a sus hijos.

• Pasatiempos que se convierten en vicios: un deporte, juegos de apuestas, colecciones, música, el mismo estudio.

• La pornografía es un adulterio virtual.

• Excesivo cuidado del cuerpo, que lleva al narcisismo y a la anorexia.

• El cultivo de amistades de una clase exclusiva y la discriminación.

• El orden y la limpieza obsesivas.

• El nacionalismo radical que se convierte en xenofobia.

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Acerca del autor

El Padre Sergio Román es sacerdote católico en la Arquidiócesis de México. Cada semana publica una ficha que catequiza a los fieles rumbo al VI Encuentro Mundial de las Familias en México a realizarse en enero de 2009.

Otros temas:

Ficha 21.
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Ficha 20.
La Prudencia

Ficha 19.
La Coherencia

Ficha 18.
La Solidaridad

Ficha 17.
La Alegría

Ficha 16.
La Amistad

Ficha 15.
El Perdón

Ficha 14.
La Honradez

Ficha 13.
La Gratitud

Ficha 12.
La Lealtad

Ficha 11.
La Bondad

Ficha 10. La Paciencia

Ficha 9. La Obediencia

Ficha 8. La Justicia

Ficha 7.
La Fidelidad

Ficha 6.
El Servir

Ficha 5.
La Verdad

Ficha 4.
Responsabilidad

Ficha 3.
La Honestidad

Ficha 2.
El Bien

Ficha 1.
La Dignidad

   
               
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