La familia, promotora en los valores

Ficha 23
El Respeto


Por Pbro. Sergio Román del Real

 

 


Quítate los zapatos, el lugar que pisas es santo. (Ex 3, 5)

A sus ochenta años mi madre seguía viajando; a mí me tocó acompañarla y servirle de guía en su viaje a Tierra Santa y a Egipto. En el Cairo, visitamos una hermosa mezquita, lugar de oración para los musulmanes, y lugar de admiración para el mundo. Había un guardia musulmán a la puerta que indicaba a los turistas que se quitaran los zapatos, costumbre musulmana, antes de entrar. Me acordé de cuando el ángel le pidió a Moisés que se quitara los zapatos porque el lugar en el que estaba era santo. Mientras visitábamos la mezquita llegó un grupo de adolescentes musulmanes en visita de su escuela y todo se volvió algarabía, risas, empujones, carreras y todo eso que es natural entre los jóvenes cuando andan juntos. Automáticamente mi madre reaccionó como mamá y, en español, comenzó a regañarlos y a decirles que aquel era un lugar sagrado y que se portaran bien. ¡Los jóvenes guardaron silencio! y a partir de ese momento hicieron su visita en orden. Cuando salimos, el guardia se deshacía en saludos y sonrisas de agradecimiento a mi madre. Yo estaba admirado por el respeto de mi madre a aquel lugar sagrado y por el respeto de los jóvenes, a pesar de ser musulmanes, a una mujer extranjera y anciana.

¿Qué es el respeto?

Es reconocer la dignidad propia de una persona. Es reconocer que todos los humanos somos dignos, dignos y con los mismos derechos desde el momento en que somos concebidos. Las naciones Unidas declararon solemnemente los derechos del hombre en 1948. Dios se los dio escritos en piedra, a Moisés en el Monte Sinaí hacia el 1400 antes de Cristo;  pero ya antes los había escrito en el corazón de cada ser humano desde la creación de nuestros primeros padres.

El respeto, es decir, el reconocimiento de la dignidad de las personas, se lo debemos sobre todo a Dios, que tiene todos los derechos y se lo debemos a todas las personas.

Hay personas que merecen un mayor respeto; por ejemplo los ancianos, los padres de familia, las mujeres por parte de los hombres, los niños en todo momento, los que tienen alguna autoridad, los maestros, los servidores de Dios en cualquier religión y, en general, todo ser humano que se ha ganado nuestro respeto especial por sus buenas acciones, por su sabiduría, por su arte o su destreza.

Lugares y cosas que merecen respeto

Aunque sólo los humanos somos sujetos con derechos propios, porque es conveniente para la recta convivencia y para el bienestar común, extendemos el respeto a la naturaleza, a algunas cosas y lugares.

Los templos, de cualquier religión, son sagrados., lo mismo que los objetos propios del culto. Nadie duda que un panteón merezca respeto en atención a la memoria de nuestros antepasados. Las escuelas, bibliotecas y museos merecen nuestro respeto porque son como templos del saber.

Los bienes públicos deben respetarse porque están al servicio de la comunidad; quien los daña es un criminal, un ladrón que nos roba.

La propiedad privada, nuestra casa, merece respeto; tenemos derecho a que no nos la pinten los grafiteros y a que no nos invadan los vendedores ambulantes impidiendo la paz y el acceso a ella.

Símbolos que merecen respeto

A los mexicanos nos han enseñado a respetar nuetros símbolos patrios y, entre ellos, primordialmente a nuestra bandera. La convivencia con otras culturas nos ha contagiado de su despreocupación ante sus banderas y ya comenzamos a faltarle al respeto a la nuestra. Recobremos ese respeto que nos dignifica como nación.

Respeta para que te respeten

Respetamos porque reconocemos la dignidad de los demás, pero también por la necesidad de una convivencia pacífica. Si entre esposos se faltan al respeto dándose un trato ofensivo, se habrá terminado el amor y la armonía de la familia. En un hogar así, nada raro que los hijos se falten el respeto entre sí y a sus padres. ¿Qué pueden esperar los pobres maestros de niños así?

Para enseñar el respeto a los niños…
• Explicarles por qué las personas merecen respeto.

• Tratar a los ancianos con deferencia.

• En el templo, pedirle a los niños que se quiten la gorra, que no masquen chicle, que no estén comiendo ni bebiendo agua, que guarden compostura.

• Participar con los niños en ceremonias patrias.

• No usar ni permitir usar un lenguaje impropio por lo ofensivo o vulgar dentro del hogar.

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Acerca del autor

El Padre Sergio Román es sacerdote católico en la Arquidiócesis de México. Cada semana publica una ficha que catequiza a los fieles rumbo al VI Encuentro Mundial de las Familias en México a realizarse en enero de 2009.

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Ficha 13.
La Gratitud

Ficha 12.
La Lealtad

Ficha 11.
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Ficha 10. La Paciencia

Ficha 9. La Obediencia

Ficha 8. La Justicia

Ficha 7.
La Fidelidad

Ficha 6.
El Servir

Ficha 5.
La Verdad

Ficha 4.
Responsabilidad

Ficha 3.
La Honestidad

Ficha 2.
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Ficha 1.
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