Edición 556, Domingo 23 de Noviembre de 2008
Arquidiócesis de Puebla
               
 

La familia, promotora en los valores

Ficha 44
El trabajo


Por Pbro. Sergio Román del Real

 

 


El negrito del Batey

Hace muchos, muchos años, se puso de moda en México una canción con ritmo tropical cuya letra decía: “A mí me dicen el negrito del Batey, porque el trabajo es para mí un enemigo; el trabajo se lo dejo todo al buey, pues el trabajo lo hizo Dios como castigo”. La canción ya no está de moda, pero la convicción de que el trabajo es algo malo que hay que soportar sigue vigente por lo menos para aquellos que no lo ven como un derecho humano, sino como un deber. Los que tienen que trabajar están esclavizados; los que aman su trabajo, son libres.

El que no trabaja, que no coma
(2 Tes 3,10)

¡Ni modo! Si no trabajamos, no comemos. Esa es la motivación primordial para el trabajo y el hombre realmente no es libre hasta que no gana lo que se come. La mayoría de edad de los hijos no es en realidad a los 18 años, sino cuando comienzan a trabajar y a mantenerse a sí mismos. “El que mantiene retiene”, dice bien la sabiduría popular, muy válida en estos tiempos en los que la dependencia de los padres se prolonga debido a los estudios cada vez más largos. No podemos decir que un niño y un joven estudiantes no trabajan, pues su trabajo, en ese momento, es el estudio y su deber es tomarlo muy en serio, aunque no es raro ver que un gran número de estudiantes trabajan y estudian por la sencilla razón de que si no trabajan, no comen.

La elección del trabajo

“Yo siempre he trabajado en lo que me gusta y me han pagado por ello”, decía don Manolo Fábregas, un actor de teatro que se ganó el respeto y el recuerdo de su público. Ése sería el ideal: trabajar en aquello que nos gusta y que nos pagaran dignamente por ello.

La realidad suele ser otra debido al desempleo constante en nuestro medio. Trabajamos en lo que podemos y ya debemos sentirnos satisfechos por el simple hecho de ganar con honradez nuestro pan de cada día, pero, ¿se sentirá satisfecha una licenciada en artes plásticas que vende boletos en el Metro, o un abogado que maneja un taxi? Ellos no pueden trabajar en aquello que les gusta.
La educación profesional le sale muy cara a la sociedad y después desperdiciamos a nuestros profesionistas o los regalamos a países del primer mundo que los aprovechan porque no tuvieron la oportunidad de trabajar en su propia patria.

A veces no se puede elegir el trabajo que hacemos y eso crea no sólo insatisfacción para el trabajador, sino ineficiencia para el que da el trabajo.

¿Qué es lo que mueve a los jóvenes a elegir una profesión? Nos gustaría decir que los mueve el anhelo de hacer el bien a la humanidad, pero, en su mayoría, lo que los mueve es el bienestar económico. Pero trabajar tan sólo para ganar dinero es frustrante, por mucho que se llegue a  ganar.

El derecho al trabajo

El Estado tiene como misión velar por el recto ejercicio de los derechos de los ciudadanos. El trabajo es un derecho. Por eso vemos cómo los políticos proponen siempre acabar con el desempleo y mejorar los salarios. La situación de los campesinos, agricultores o ganaderos, es especialmente importante. Cuando lo que perciben por su trabajo es insuficiente para sobrevivir, comienza el éxodo hacia donde haya un empleo. Del campo a las ciudades y -desde hace ya mucho tiempo- al paraíso de los países ricos en donde, indocumentados, son tratados casi como esclavos.

Los países donde hay desempleo se desangran. Sus mejores fuerzas huyen al extranjero.

¿No es este el carpintero? (Mc 6,3)

Por si alguien sigue pensando que el trabajo es un castigo, tenemos que recordar que Jesús es carpintero e hijo de carpintero; que los apóstoles salieron de entre los humildes trabajadores del pueblo y que Pablo se ganaba la vida, mientras predicaba, fabricando tiendas de campaña.
Decimos que Jesús también redimió el trabajo ganando con sus manos su pan y el de su madre. Sus discípulos entendemos el trabajo como nuestra humilde colaboración a la labor creadora del Divino Artesano, Dios Creador. ¡Nuestro trabajo es creador!

la voluntad se construye:

• Cuando lo hacemos con gusto porque servimos al prójimo y construimos un mundo mejor para vivir.

• Cuando nos permite nuestra realización humana y la aplicación del talento que hemos recibido.

• Cuando nos da un pan para comer y un pan para compartir con nuestros hermanos más pobres.

• Cuando nos permite tener el tiempo necesario para cultivar el amor familiar y para el crecimiento personal.

• Cuando no vivimos para trabajar sino, que trabajamos para vivir.

• Cuando el ambiente de trabajo se convierte en un segundo hogar por la concordia entre compañeros y por el trato digno que recibimos.

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Acerca del autor

El Padre Sergio Román es sacerdote católico en la Arquidiócesis de México. Cada semana publica una ficha que catequiza a los fieles rumbo al VI Encuentro Mundial de las Familias en México a realizarse en enero de 2009.

Otros temas:

Ficha 43. La Voluntad

Ficha 42. La Esperanza

Ficha 41. La Religiosidad

Ficha 40. La Compasión

Ficha 39. La Igualdad

Ficha 38. El bien común

Ficha 37. La paz

Ficha 36. La libertad

Ficha 35. Amor a la patria

Ficha 34. El respeto
a la mujer


Ficha 33. La Unidad

Ficha 32. La Confianza

Ficha 31. La Amabilidad

Ficha 30. El Pudor

Ficha 29. La Obediencia

Ficha 28. Saber escuchar

Ficha 27. La Abnegación

Ficha 26. La Sinceridad

Ficha 25. La Misericordia

Ficha 24. La Tolerencia

Ficha 23. El Respeto

Ficha 22.
La Templanza

Ficha 21. La Fortaleza

Ficha 20. La Prudencia

Ficha 19. La Coherencia

Ficha 18. La Solidaridad

Ficha 17. La Alegría

Ficha 16. La Amistad

Ficha 15. El Perdón

Ficha 14. La Honradez

Ficha 13. La Gratitud

Ficha 12.
La Lealtad

Ficha 11.
La Bondad

Ficha 10. La Paciencia

Ficha 9. La Obediencia

Ficha 8. La Justicia

Ficha 7.
La Fidelidad

Ficha 6.
El Servir

Ficha 5.
La Verdad

Ficha 4.
Responsabilidad

Ficha 3.
La Honestidad

Ficha 2.
El Bien

Ficha 1.
La Dignidad

   
               
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