Edición 557, Domingo 30 de Noviembre de 2008
Arquidiócesis de Puebla
               
 

La familia, promotora en los valores

Ficha 45
La hospitalidad


Por Pbro. Sergio Román del Real

 

 


Era forastero y me hospedaron (Mt 25,34)

Diariamente cientos de indocumentados procedentes de Centroamérica cruzan ilegalmente la frontera sur de México en busca de una vida mejor para ellos y para sus familias. Van de paso y tienen que atravesar toda la República, de frontera a frontera, viajando como pasajeros clandestinos en trenes de carga, con el peligro real de caer a las vías y morir o quedar lisiados. Eluden como pueden a las autoridades migratorias y, por fin, logran llegar a la ciudad de México. Recurren a las iglesias porque en sus pueblos de origen ven el templo como su casa. Tenemos que decir que algunos sacerdotes los rechazan, pero, gracias a Dios, otros se han organizado para ofrecerles albergue temporal y ayudarlos a comunicarse telefónicamente con los familiares que ya están en el país del norte para pedirles dinero y proseguir su aventura.
¿Cómo los tratamos? Migración, desde luego, tiene la obligación de detenerlos y regresarlos a su país, aunque ellos intentarán, una y otra vez, llegar al paraíso soñado. Sin embargo, hay algunas autoridades y delincuentes organizados que les roban descaradamente y los dejan abandonados a su suerte. Los migrantes suelen platicar con sencillez cómo los roban, los violan y los maltratan. Todo mundo se aprovecha de ellos.

Esta es su casa

La caballerosidad española unida a la bondad natural de los indígenas, ambas iluminadas por el cristianismo, florecieron en una frase muy nuestra “Esta es su casa”. ¡y la decimos en serio!, no sólo para ofrecer a nuestros amigos una momentánea hospitalidad cuando nos visitan, sino para recibir como huéspedes al amigo que viene de fuera, al pariente que viene a estudiar en nuestra ciudad, al conocido que viene a curarse al hospital.
La pobreza no impide que les demos un rinconcito de nuestra pequeña casa y que compartamos con ellos nuestro humilde pan.

Esta hospitalidad alcanza también a los peregrinos que, a pie, recorren nuestros caminos rumbo a los santuarios y que siempre encuentran quien les ofrezca esos santos alimentos que nuestro pueblo ha llamado, sabiamente, “providencias”, entendiendo así que lo que la hospitalidad les ofrece en realidad viene de Dios que ve por sus hijos.

Hoy por ti, mañana por mi

La hospitalidad es un valor que nace del respeto a la dignidad humana que nos hace ver en el forastero y en el peregrino no sólo a un hermano en desgracia que necesita de nuestra ayuda, sino al mismo Dios. Y no hablo nada más de los cristianos, ya que esta idea está presente en todas las religiones que mandan recibir y tratar bien al forastero “porque muchos, sin saberlo, han recibido en su casa a ángeles” (Heb 13,2)

Xenofobia es una palabra muy fea que significa la aversión hacia los extranjeros. Nace de un exagerado nacionalismo que nos hace creer que somos lo máximo y que nada podemos aprender de otros pueblos, o del miedo a que quienes vienen de fuera dañen nuestra economía o nuestra forma de vivir. La xenofobia nos lleva a la discriminación racial o religiosa y, llevada hasta el extremo, a las guerras de exterminio que padecemos todavía en nuestro mundo, aún en los países que se consideran paladines de los derechos humanos.

Hoy, nosotros tenemos una casa y un pan seguro, pero, ¿quién nos dice que el día de mañana no seremos forasteros en tierra extraña? ¡La vida da muchas vueltas!

Las migraciones enriquecen los países

Tepito es un barrio de comerciantes en la ciudad de México en donde, según sus habitantes, “se vende de todo, menos la dignidad”. Pues a este barrio han llegado, en los últimos años, comerciantes de Corea y de China que ponen sus tiendas ofreciendo mercancías brillantes y atractivas. A mí me preocupaba cómo aceptarían nuestros paisanos a estos inmigrantes tan diferentes a nosotros en cultura, religión y raza, pero mi preocupación se acabó cuando me tocó ver a unos jovencitos mexicanos empeñados en enseñar español a una linda coreanita dependiente de una tienda. Como ya ha pasado antes con otros pueblos que llegaron a México, dentro de unos años los coreanos y los chinos serán, simplemente, mexicanos y nosotros nos habremos enriquecido con la cultura que ellos nos aportan.

Practiquemos la hospitalidad

• Tratando con afabilidad a los forasteros, no sólo a los turistas, sino a aquellos que vienen buscando una vida mejor.

• Ofreciendo nuestra orientación y ayuda a los recién llegados.

• Interesándonos en conocer los valores de nuestros visitantes.

• No abusando en los precios de los productos y servicios que ofrecemos.

• Si nosotros somos objeto de hospitalidad, no abusemos y retribuyamos de algún modo lo que recibamos.

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Acerca del autor

El Padre Sergio Román es sacerdote católico en la Arquidiócesis de México. Cada semana publica una ficha que catequiza a los fieles rumbo al VI Encuentro Mundial de las Familias en México a realizarse en enero de 2009.

Otros temas:

Ficha 44. El Trabajo

Ficha 43. La Voluntad

Ficha 42. La Esperanza

Ficha 41. La Religiosidad

Ficha 40. La Compasión

Ficha 39. La Igualdad

Ficha 38. El bien común

Ficha 37. La paz

Ficha 36. La libertad

Ficha 35. Amor a la patria

Ficha 34. El respeto
a la mujer


Ficha 33. La Unidad

Ficha 32. La Confianza

Ficha 31. La Amabilidad

Ficha 30. El Pudor

Ficha 29. La Obediencia

Ficha 28. Saber escuchar

Ficha 27. La Abnegación

Ficha 26. La Sinceridad

Ficha 25. La Misericordia

Ficha 24. La Tolerencia

Ficha 23. El Respeto

Ficha 22.
La Templanza

Ficha 21. La Fortaleza

Ficha 20. La Prudencia

Ficha 19. La Coherencia

Ficha 18. La Solidaridad

Ficha 17. La Alegría

Ficha 16. La Amistad

Ficha 15. El Perdón

Ficha 14. La Honradez

Ficha 13. La Gratitud

Ficha 12.
La Lealtad

Ficha 11.
La Bondad

Ficha 10. La Paciencia

Ficha 9. La Obediencia

Ficha 8. La Justicia

Ficha 7.
La Fidelidad

Ficha 6.
El Servir

Ficha 5.
La Verdad

Ficha 4.
Responsabilidad

Ficha 3.
La Honestidad

Ficha 2.
El Bien

Ficha 1.
La Dignidad

   
               
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