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La familia, promotora en los valores Ficha 52 |
Los asilos de ancianos ¿Se han fijado cómo cada vez hay más asilos y guarderías de ancianos? Lo mismo sucede en los asilos de la beneficencia privada. Los asilos oficiales suelen ser faltos de calor humano como corresponde a la misericordia ejercida burocráticamente. ¿Por qué van los ancianos a los asilos? Con crueldad, los que no tienen misericordia, dicen de estos ancianos que tienen lo que merecen, porque no supieron educar a sus hijos ni ganarse el amor que ahora necesitan. Hay padres y padres Los niños tienen derechos y a ellos les encanta sacarlos a relucir con oportunidad o sin ella, ¡pero también tienen obligaciones! y no estaría mal enseñárselas también. Honra a tu padre y a tu madre (Ex 20, 12) es el mandato directo de Dios, puesto en la lista de los diez mandamientos inmediatamente después de los tres que tocan al honor de Dios. A los papás de les debe no sólo el amor que nace del agradecimiento por habernos dado la vida, sino el honor, veneración y respeto que merecen porque su paternidad es imagen de la paternidad de Dios. El problema, cada vez más frecuente, es cuando los papás no hacen honor a su paternidad, Cuando son irresponsables, violentos, dañinos, o cuando abandonan a sus hijos. ¿Cómo amar a un padre así? Cada vez vemos con mayor frecuencia que son los abuelos los que se encargan de los nietos y en su ancianidad tienen que volver a hacerla de papás porque sus hijos no fueron responsables. Estos abuelos o familiares merecen el cariño y el honor de esos hijos que han asumido como suyos. Los hijos deben a sus padres, y a los que hacen sus veces, como los maestros, obediencia. Y la obediencia no consiste en actuar bien tan sólo cuando el que manda está presente, la obediencia exige actuar siempre bien. El límite de la obediencia es la propia conciencia, es decir, un hijo tiene obligación de no obedecer cuando se le manda algo que va contra su conciencia. La mayoría de edad A los jóvenes les encanta cumplir los 18 años porque entonces ya son mayores de edad y se sienten libres, pero ¡no! “El que mantiene retiene”, dicho popular que encierra toda una verdad: mientras los hijos permanezcan en casa de sus padres, les deben obediencia en lo que toca al bienestar de la familia. Si quieren ser verdaderamente libres, que pongan casa aparte y que se mantengan solos, cosa que no es costumbre nuestra ni es aconsejable por su inexperiencia. Mientras vivan en la casa paterna tienen la obligación de ser responsables en sus estudios, de colaborar en los quehaceres del hogar, de convivir en armonía con sus padres y hermanos y de ayudar en lo económico cuando encuentren trabajo. Cuando se cambian los papeles Cuando los padres llegan a la ancianidad toca a los hijos hacerse cargo de ellos responsablemente hasta el momento en que Dios los llame. Los ancianos tienen derecho a seguir siendo parte del hogar, pero deben ser prudentes porque ya no conservan más autoridad que la moral, si han sabido ganársela. Un buen hijo... • Nunca dice “yo no te pedí nacer”, ni “es tu obligación” • No se va de la casa porque quiere ser libre. • No contesta con grosería a los regaños paternales ni se enfrenta a sus padres. • Convive armoniosamente con sus hermanos. • No se aísla ni aplica la ley del hielo. • No dice que es ateo para vengarse de sus padres. • No lleva doble vida fuera de su casa. • Recuerda que el que no trabaja no come. |
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